más allá del materialismo espiritual

Abandona toda esperanza de fruto

...debemos renunciar a todo sueño de transformarnos en la persona más evolucionada del planeta por medio de nuestro entrenamiento...quizás alberguemos la esperanza de impresionar a nuestros amigos y protegidos para que nos inviten más a menudo a sus pequeñas reuniones y tertulias. Es imprescindible renunciar a estas expectativas; de lo contrario corremos el riesgo de convertirnos en ególatras. En otras palabras, es demasiado pronto para que comenzemos a juntar discípulos.
...
Quizás hayamos llegado a ser un orador brillante tras una primera conferencia o un gran psicólogo que ha logrado vencer la neurosis de sus pacientes o un escritor conocido con varios libros publicados o un músico famoso con varios álbumes en su haber. En cierta medida, todo eso se debe a que hemos establecido una relación adecuada con la realidad, hemos sabido conectarnos con ella. Pero, en el fondo, lo que deseamos es someter al mundo a nuestro antojo, aunque lo hagamos de la manera más sutil y solapada.
Creemos que podremos llegar a la realización valiéndonos de semejantes ardides. Nos hemos dedicado a ser unos profesionales y nos hemos convertido en profesionales del logro, con el riesgo de querer hacer lo mismo con la práctica, pensando que podemos burlar la mente búdica en nosotros y alcanzar mañosamente la realización...es importante darse cuenta de que toda búsqueda de felicidad, alegría, fama o sabiduría en esta vida, así como toda esperanza de alcanzar un estado glorioso de liberación en la otra, son en realidad un problema.

Renuncia al alimento venenoso

Esta actitud es contraproducente: en lugar de llevarnos a un estado eternamente despierto, nos llevará en realidad a la muerte, por que estamos aferrándonos a nuestro ego.
Si practicamos la meditación, la postmeditación o cualquier otra forma de trabajo interior con el propósito de mejorarnos a nosotros mismos, podemos decir que estamos comiendo veneno. Es una actitud tóxica creer que si nos sentamos a meditar correctamente, con una disciplina de hierro y una perseverancia tremenda, nos transformaremos en el mejor meditante del mundo.
Sea cual fuere nuestra práctica, si la desviamos hacia el logro personal -lo que hemos denominado "materialismo espiritual"- o hacia la gloria individual de estar en lo cierto mientras los demás están equivocados, es decir, si lo que deseamos es vencer al mal y corregir los errores ajenos por que estamos del lado de dios, etc. entonces nos estamos envenenando con todas esas inmundicias y toda esa mierda.
Quizás el bocado parezca muy apetitoso y atractivo, pero cuando comenzamos a ingerirlo, apesta.

( "El entrenamiento de la mente y el cultivo de la bondad."
Chögyam Trungpa Rimpoché. )

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mi amigo Hanu