el hombre clave


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Provista de un guión casi bressoniano, cortesía de un por entonces desconocido Erich Roth (hoy muy conocido: Forrest Gump,
El curioso caso de Benjamin Button),
El hombre clave (1974) es un film maldito, un completo fracaso en su día, celebrado únicamente por un puñado de personas, desdeñado por el resto de los (pocos) que lo vieron, desconocido para la mayoría de aficionados, relegado al desván de los trastos raros, y que aguarda una debida recuperación en DVD que permita su rehabilitación y ser descubierto por quienes nunca lo vieron o ni siquiera han oído hablar de él. Ni su participación en Cannes el mismo año de La conversación, Ladrones como nosotros o la spielbergiana Loca evasión-- le sirvió de nada. En España no se estrenó hasta 1978 en una sala especial, para desaparecer a los pocos días.
¿Qué nos cuenta esta película? Bien, su argumento es mínimo y su realización minimalista casi: la acción es inexistente, todo lo relacionado con los personajes está visto como sesgado, de refilón, y las incidencias, por así llamarlas, no nos ayudan a llenar huecos. Ahora bien: ésta es una película francamente inquietante, desasosegante, lóbrega, pesimista, agorera, una visión de un mundo y un personaje tan agonizante y nostálgico como esa tonalidad amarillenta que preside casi toda la fotografía (rota solo en la escapada campestre).
Cooper (Jason Miller) --o Coop, como le llaman casi todos-- es un pequeño hampón de barrio modesto que se encarga de cuatro chanchulletes, cuatro trabajillos para gángsters poderosos y arreglar cuatro cosillas con su influencia (peleas de boxeo, por ejemplo). El problema es que Coop es un tipo demasiado humano (en el barrio todos le aprecian de verdad, aun sabiendo que es un hampón y un chanchullero), y sus jefes --invisibles, excepto Carl, el hierático individuo interpretado por John Hillerman-- demasiado poco humanos... casi parecen robots. El problema añadido a éste es que al parecer esos misteriosos jefes --aludidos más que vistos-- han decidido prescindir de Coop, quitarle de en medio, sustituirle por alguien más acorde con los tiempos que corren, porque ese estilo "familiar" de Coop se da de bruces con el estilo práctico, efectivo y duro de los fríos hombres de negocios del hampa, que aunque sean delincuentes se guían por lo mismo que cualquier negociante o empresario: los rendimientos y los libros de contabilidad (como cualquier multinacional, vaya). Es decir, se intuye que son individuos bien vestidos, con nombres importantes, muy conscientes del ritmo de vida moderno, de los nuevos negocios y la nueva forma de llevarlos, mientras que Coop es casi un anacronismo, un individuo estancado en otra forma de vivir y trabajar. Coop intuye todo esto se diría que casi por telepatía: nadie le avisa de que los invisibles jefes van a quitarle de en medio o a reemplazarle por alguien más acorde con los nuevos tiempos, pero el film comienza con Coop despertando en medio de la noche de una pesadilla (muy amarillenta) en la que intuye que "van a por él", que se trama algo para reemplazarle de una manera u otra, que le consideran acabado. Y así, el film no es sino el devenir de Coop en espera del golpe mortal, el tiro a traición, o con suerte una explicación de alguien --que nadie sabe quién puede ser-- justificando o no su "retiro"; y mientras tanto, Coop sigue encasillado en llevar los asuntos de que debe ocuparse "como se han hecho toda la vida", porque no entiende --o no se da cuenta-- de que los tiempos han cambiado, que ahora impera otro estilo, otra tipología, gente más joven, más ambiciosa...
Esperemos se recupere alguna vez ese film tan notable, tan extraño, tan a contracorriente, y podamos verlo debidamente.
(c) 2009 by J.C. Planells
¿Qué nos cuenta esta película? Bien, su argumento es mínimo y su realización minimalista casi: la acción es inexistente, todo lo relacionado con los personajes está visto como sesgado, de refilón, y las incidencias, por así llamarlas, no nos ayudan a llenar huecos. Ahora bien: ésta es una película francamente inquietante, desasosegante, lóbrega, pesimista, agorera, una visión de un mundo y un personaje tan agonizante y nostálgico como esa tonalidad amarillenta que preside casi toda la fotografía (rota solo en la escapada campestre).
Cooper (Jason Miller) --o Coop, como le llaman casi todos-- es un pequeño hampón de barrio modesto que se encarga de cuatro chanchulletes, cuatro trabajillos para gángsters poderosos y arreglar cuatro cosillas con su influencia (peleas de boxeo, por ejemplo). El problema es que Coop es un tipo demasiado humano (en el barrio todos le aprecian de verdad, aun sabiendo que es un hampón y un chanchullero), y sus jefes --invisibles, excepto Carl, el hierático individuo interpretado por John Hillerman-- demasiado poco humanos... casi parecen robots. El problema añadido a éste es que al parecer esos misteriosos jefes --aludidos más que vistos-- han decidido prescindir de Coop, quitarle de en medio, sustituirle por alguien más acorde con los tiempos que corren, porque ese estilo "familiar" de Coop se da de bruces con el estilo práctico, efectivo y duro de los fríos hombres de negocios del hampa, que aunque sean delincuentes se guían por lo mismo que cualquier negociante o empresario: los rendimientos y los libros de contabilidad (como cualquier multinacional, vaya). Es decir, se intuye que son individuos bien vestidos, con nombres importantes, muy conscientes del ritmo de vida moderno, de los nuevos negocios y la nueva forma de llevarlos, mientras que Coop es casi un anacronismo, un individuo estancado en otra forma de vivir y trabajar. Coop intuye todo esto se diría que casi por telepatía: nadie le avisa de que los invisibles jefes van a quitarle de en medio o a reemplazarle por alguien más acorde con los nuevos tiempos, pero el film comienza con Coop despertando en medio de la noche de una pesadilla (muy amarillenta) en la que intuye que "van a por él", que se trama algo para reemplazarle de una manera u otra, que le consideran acabado. Y así, el film no es sino el devenir de Coop en espera del golpe mortal, el tiro a traición, o con suerte una explicación de alguien --que nadie sabe quién puede ser-- justificando o no su "retiro"; y mientras tanto, Coop sigue encasillado en llevar los asuntos de que debe ocuparse "como se han hecho toda la vida", porque no entiende --o no se da cuenta-- de que los tiempos han cambiado, que ahora impera otro estilo, otra tipología, gente más joven, más ambiciosa...
Esperemos se recupere alguna vez ese film tan notable, tan extraño, tan a contracorriente, y podamos verlo debidamente.
(c) 2009 by J.C. Planells
una obra maestra
ResponderEliminar